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El Diario de Ana Frank

Miercoles 19 de abril de 1944


Querida Kitty

¿Hay algo mejor que mirar la naturaleza por una ventana abierta, oir el
Canto de los pajaros, sentir el sol en las mejillas en brazos del amado?.
Es bello sentir su brazo en mi cintura, y estar asi, sin palabras…
Nada puede haber de malo en esto, pues la paz y el bienestar que se siente son como una bendicion.
Que nadie venga a molestarnos, ni siquiera el gato.

Tuya Ana

Crear o morir Andres Oppenheime

La esperanza de America Latina y las cinco claves de la innovacion

…»¿Que es lo que genera la creatividad?. Mas que nada, es la presencia de otra gente creativa -dice Florida-. La idea de que la creatividad es algo relacionado con los grandes genios individuales es uno de los grandes mitos. La realidad es que la creatividad es un proceso social: nuestros mas grandes avances vienen de la gente de la que aprendemos, de la gente con la que competimos y de la gente con la que colaboramos. Y las ciudades son verdaderas fuentes de creatividad. Siempre fue asi. La Atenas de los Clasicos, La Florencia del Renacimiento, La Viena y el Paris de finales del siglo XIX, La Nueva York despues de la Segunda Guerra Mundial, todas ellas experimentaron un increible florecimiento de la genialidad en varios terrenos, en buena medida por su condicion de ciudades. Gracias a la diversidad de su poblacion, sus nutridad redes sociales, sus espacios publicos donde la gente podia reunirse espontaneamente e intercambiar ideas, pudieron generar nuevas ideas. Y con sus infraestructuras financieras, organizativas y comerciales, pudieron convertir esas ideas en realidad»…

EL PENDULO DE FOUCAULT

UMBERTO ECO

«Una novela mágica sobre la magia, una novela misteriosa sobre el secreto y sobre la creatividad de la ficción, una novela agitada, una novela luminosa sobre un mundo subterráneo.»
Jacques Le Goff, L’Espresso

Tres intelectuales que trabajan en una editorial de Milán establecen contacto con autores interesados en las ciencias ocultas, las sociedades secretas y las conjuras cósmicas. En un primer momento dicha relación se mantiene estrictamente profesional, pero poco a poco van estrechándose los lazos. Editores y autores inventan juntos, por puro juego, un complejo «plan», urdido supuestamente por los templarios siete siglos atrás. Pero alguien toma demasiado en serio el juego, y todos ellos se verán inmersos en una inquietante pesadilla…

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UMBERTO ECO

Alessandria, (5 de enero de 1932- 19 de febrero de 2016). Umberto Eco, semiólogo, filósofo y novelista, sus profundas inquietudes intelectuales se han dejado sentir desde el arranque de su carrera literaria. Su obra es reflejo del sinfín de estudios que ha abordado en múltiples campos que van desde lo medieval hasta la poética de vanguardia o la comunicación de masas. Doctor honoris causa en 25 universidades de todo el mundo, posee numerosos galardones y condecoraciones, destacando entre ellas el premio Príncipe de Asturias y la Legión de Honor francesa. Fue profesor de semiótica y presidente de la Escuela Superior de Estudios Humanísticos en la Universidad de Bolonia.

Sólo para vosotros, hijos de la doctrina y de la sabiduría, hemos escrito esta obra. Escrutad el libro, (BLOG) concentraos en la intención que hemos diseminado y emplazado en diferentes lugares; lo que en un lugar hemos ocultado, en otro lo hemos manifestado, para que vuestra sabiduría pueda comprenderlo.

HEINRICH CORNELIUS AGRIPPA VON NETTESHEIM, DE OCCULTA PHILOSOPHIA, 3, 65) LA SUPERSTICIÓN TRAE MALA SUERTE. (RAYMOND SMULLYAN, 5000 B.C., 1.3.8)

EL PENDULO DE FOUCAULT, cap 82

La Tierra es un cuerpo magnético: de hecho, como han descubierto algunos científicos,es un inmenso magneto, como afirmo Paracelso hace unos trescientos años.

(H. P. Blavatsky, Isis Unveiled, New York, Bouton, 1877,1, p. XXIII)

Lo intentamos, y lo logramos. La Tierra es un gran magneto y la fuerza y las direcciones desus corrientes dependen también de la influencia de las esferas celestes, de los ciclosestacionales, de la precesión de los equinoccios, de los ciclos cósmicos. Por eso el sistemade las corrientes es cambiante. Pero tienen que moverse como el cabello que, a pesar decrecer en toda la superficie del cráneo, parece originarse en espiral desde un punto situadoen la nuca, allí donde es más rebelde al peine. Si se detectase ese punto, si se instalara allí laestación más potente, se podrían dominar, dirigir, controlar todos los flujos telúricos delplaneta. Los templarios habían comprendido que el secreto no consistía sólo en disponer delmapa global, sino también en conocer el punto critico, el Omphalos, el Umbilicus Telluris, elCentro del Mundo, el Origen del Poder.Todo el fabular alquímico, el descenso atónico de la obra en negro, la descarga eléctrica de laobra en blanco, sólo eran símbolos, transparentes para los iniciados, de esa auscultacióncentenaria cuyo resultado final habría tenido que ser la obra en rojo, el conocimiento total, eldominio fulgurante del sistema planetario de las corrientes. El secreto, el verdadero secretoalquímico y templario, consistía en detectar el Manantial de ese ritmo interno, dulce, tremendoy regular como la palpitación de la serpiente Kundalini, aún desconocido en muchos aspectos, pero sin duda preciso como un reloj, de la única, verdadera Piedra que jamás haya caído exiliada del cielo, la Gran Madre Tierra. Por lo demás, eso era lo que quería averiguar Felipe el Hermoso.

HE VIVIDO TAN POCO

DIARIO DE EVA HEYMAN

Eva Heyman es para la ciudad de Oradea, lo que Ana Frank es para Ámsterdam y el mundo. Dos adolescentes judías, cada una de las cuales escriben y mantienen un diario, mientras que el mundo estaba cambiando a raíz de la ocupación nazi. Ambas murieron en un campo de concentración, Eva en Auschwitz y Ana en Bergen-Belsen. Pero los dos diarios son muy diferentes. El diario de Eva es corto pero muy intenso. No vivió escondida como Ana. Vivió el día a día de la ciudad y la deshumanización que poco a poco va sufriendo su familia y ella misma. Un proceso lento hacia el infierno. Sin embargo, Ana Frank es mundialmente conocida y la historia de Eva se presenta ahora por primera vez en español, con una franqueza y emotividad que llegarán a todos los lectores.

Éva Heyman (NagyvaradOradea en rumano, Transilvania13 de febrero de 1931Auschwitz-Birkenau17 de octubre de 1944) fue una escritora judía húngara, víctima del Holocausto nazi a los trece años. Es considerada la Ana Frank húngara por el Diario que redactó sobre sus experiencias en el curso de la II Guerra Mundial.

https://es.m.wikipedia.org/wiki/Eva_Heyman

En la primavera de 1944 las tropas alemanas, rumanas y húngaras fueron expulsadas de la Unión Soviética y la Wehrmacht alemana ocupó Hungría el 19 de marzo de 1944. Esto condujo a una nueva persecución contra los judíos en Hungría en la cual el comando Eichmann obtuvo la cooperación de las autoridades húngaras, la milicia húngara y el pueblo húngaro, que miraron a otro lado desde el 27 de abril de 1944 al 11 de julio de 1944. Según el embajador alemán Edmund Veesenmayer, 437.402 judíos húngaros fueron deportados en 147 trenes desde Hungría a Auschwitz.

Lloré tanto cuando mataron a la pequeña Nemecsek en el libro… Siempre lloro cuando leo sobre alguien muriendo. ¡No quiero morir porque apenas he vivido!

Eva describe el ingreso de la familia en el gueto y sus penurias, el simple y puro terror y el miedo por su vida. El 10 de mayo, cinco días después de ingresar en el ghetto, escribe:No puedo imaginar cómo será el futuro. Me digo todo el tiempo «ahora es lo peor», pero luego reparo en que eso pasa todo el tiempo: siempre peor y peor aún. Hasta ahora teníamos que comer; en el futuro no tendremos nada. En el territorio del ghetto, al principio, podíamos ir de una a otra casa, ahora ya no podemos salir de la nuestra… Mi madre siempre me dice que no se arrepiente de nada siempre y cuando nos dejen vivos. Esta noche, mi pequeño diario, soñé con Juszti (su institutriz Justine), y por la mañana me desperté llorando.

Describe las torturas de los policías. El 30 de mayo habla de los trenes de deportados:Debe ser terrible dentro del vagón; y ahora nadie dice que nos están obligando, todo el mundo dice que se nos deporta. Un policía monta guardia frente a nuestra casa. Ayer estaba en el jardín Rhedely, porque es de allí de donde parten los trenes con los judíos. «No hay estación para no ser vista por los de la ciudad», dijo el abuelo. Amontonaron alrededor de 80 personas dentro de un vagón, y a tantas personas no les dieron un solo cubo de agua. Y lo más terrible es que ellos cerraron los vagones. ¡Por este calor, las gentes se van a ahogar! El policía ha dicho que no podía comprender a los judíos. Ellos no se lamentan, ni siquiera los niños; se desplazan como unos sonámbulos; como si ellos ya no vivieran. Se suben a los coches petrificados, sin pronunciar una palabra…

Eva termina su diario exclamando:

Pese a todo, mi pequeño diario, no quiero morir, quiero vivir, aunque sea la única del sector en poder permanecer aquí. Esperaré el fin de la guerra en una cueva o en un granero, o no importa en qué agujero; yo, mi pequeño diario, me dejaré incluso besar por el policía que custodia y se ha llevado nuestra harina, con tal de que no me mate, que me deje vivir.

JESÚS DE NAZARET: OS CONTARÉ UN CUENTO…

CABALLO DE TROYA 6,
HERMON. PÁG. 484

JESÚS DE NAZARET: OS CONTARÉ UN CUENTO…

EL VERDADERO ROSTRO DE JESUS
Pactos y señales
J. J. Benítez

-Os contaré un cuento… Hace tiempo, mucho tiempo, el gran Dios encomendó a uno de sus Hijos la creación de un nuevo universo. Y ese Hijo construyó un magnífico reino, repleto de estrellas y mundos. Era un universo inmenso.
»Y aquel Hijo gobernó con amor y sabiduría durante miles y miles de años.
»Pero ocurrió algo…
»Cierto día, en una apartada región, varios de los príncipes a su servicio, jefes de otros tantos mundos, decidieron rebelarse contra la autoridad del Hijo y soberano. No creyeron en su forma de gobierno e incitaron a otros príncipes próximos a manifestarse contra lo establecido. E intentaron formar su propio reino, rechazando al monarca y, en definitiva, al gran Dios.
»EL Hijo, echando mano del amor y la misericordia, trató de restablecer el… »Hace tiempo, mucho tiempo, el gran Dios encomendó a uno de sus Hijos la creación de un nuevo universo. Y ese Hijo construyó un magnífico reino, repleto de estrellas y mundos. Era un universo inmenso.
»Y aquel Hijo gobernó con amor y sabiduría durante miles y miles de años.
»Pero ocurrió algo…
»Cierto día, en una apartada región, varios de los príncipes a su servicio, jefes de otros tantos mundos, decidieron rebelarse contra la autoridad del Hijo y soberano. No creyeron en su forma de gobierno e incitaron a otros príncipes próximos a manifestarse contra lo establecido. E intentaron formar su propio reino, rechazando al monarca y, en definitiva, al gran Dios.


»EL Hijo, echando mano del amor y la misericordia, trató de restablecer el orden. Fue inútil. Los rebeldes, empeñados en el error, despreciaron todo intento de reconciliación.
«Finalmente, ese Hijo divino tomó una decisión: viajaría de incógnito hasta los lejanos mundos de los infractores, haciéndose pasar por tan modesto carpintero. Escogió uno de los planetas y allí nació como un hombre más. Y así vivió, sujeto a la carne, y enseñando la verdad a las gentes. Les mostró quién era en realidad el gran Dios. Habló del espléndido futuro que les aguardaba y, sobre todo, recordó que eran hijos de ese maravilloso Padre.
»Pero la fama de aquel Hombre-Dios terminó llegando a oídos de los príncipes rebeldes. Y sucedió que, en cierta ocasión, cuando el carpintero oraba en lo alto de una montaña nevada, dos de los traidores se presentaron ante él, sometiéndolo a toda clase de preguntas.
-«¿Quién eres…? ¿Cómo te atreves a hablar de ese Dios?… ¿Quién te envía?»
Por último, convencidos de que se hallaban ante el Hijo y soberano del universo, le hicieron una proposición:
-¡Únete a nosotros!
Y el Hijo replicó:
-«Hágase la voluntad del Padre.»
Los rebeldes, derrotados, se retiraron. Y todo el universo, pendiente de aquella entrevista, elogió la misericordia del Hijo y soberano.
Desde entonces, el Dios disfrazado de hombre y carpintero ostentaría también el título de Príncipe de la Tierra.

Terminada la historia, el Maestro descendió a los detalles, revelando algo que, con el paso de los siglos, resultaría igualmente deformado. Esto fue lo que acertamos a intuir: Tiempo atrás, mucho tiempo atrás, en una minúscula región de su universo (en la nuestra), tuvo lugar una insurrección, más o menos similar a la expuesta en el cuento. Mejor dicho, en el supuesto cuento.

El Kybalion

El Kybalion

«Los labios de la sabiduría están cerrados, excepto para los oídos del entendimiento.» El Kybalion.

Los siete principios herméticos, sobre los que está basada toda la filosofía hermética, son como sigue:

1 . EL PRINCIPIO DE MENTALISMO.
2. EL PRINCIPIO DE CORRESPONDENCIA.
3. EL PRINCIPIO DE VIBRACIÓN.
4. EL PRINCIPIO DE POLARIDAD.
5. EL PRINCIPIO DE RITMO.
6. EL PRINCIPIO DE CAUSA Y EFECTO.
7. EL PRINCIPIO DE GÉNERO.

Horus

Estos siete principios serán discutidos y explicados según procedamos con estas lecciones. Puede bien darse, sin embargo, en este punto una corta explicación de cada uno.

1. El principio de mentalismo «EL TODO es MENTE; el universo es mental.» El Kybalion. Este principio incorpora la verdad de que «todo es mente».

Explica que EL TODO (que es la realidad sustancial que subyace a todas las manifestaciones y apariencias externas que conocemos bajo los témiinos de «el universo material», «el fenómeno de la vida», «materia», «energía», y, en breve, todo lo que es evidente a nuestros sentidos materiales) es ESPÍRITU, que en sí mismo es INCOGNOSCIBLE e INDEFINIBLE, pero que puede ser considerado y concebido como UNA MENTE UNIVERSAL, INFINITA Y VIVIENTE. Explica también que todo el mundo o universo fenomenal es simplemente una creación mental del TODO, sujeto a las leyes de las cosas creadas, y que el universo, como conjunto, y en sus partes o unidades, tiene su existencia en la mente del TODO, en cuya mente «vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser». Este principio, estableciendo la naturaleza mental del universo, explica fácilmente todos los variados fenómenos mentales y psíquicos que ocupan una porción tan grande de la atención pública, y que, sin tal explicación, son incomprensibles y desafían el tratamiento científico. Una comprensión de este gran principio hermético de mentalismo capacita al individuo para captar fácilmente las leyes del universo mental, y para aplicar las mismas a su bienestar y avance. El estudiante hermético está capacitado para aplicar inteligentemente las grandes leyes mentales, en vez de usarlas de una manera fortuita. Con la llave maestra en su posesión, el estudiante puede abrir las muchas puertas del templo mental y psíquico del conocimiento, y entrar al mismo libre e inteligentemente. Este principio explica la verdadera naturaleza de «energía», «poder» y «materia», y por qué y cómo están todos éstos subordinados a la maestría de la mente. Uno de los viejos maestros herméticos escribió hace mucho tiempo: «El que capta la verdad de la naturaleza mental del universo está bien avanzado en el sendero hacia la maestría.» Y estas palabras son tan verdaderas hoy como en el tiempo en que fueron escritas por primera vez. Sin esta llave maestra, la maestría es imposible, y el estudiante llama en vano a las muchas puertas del templo.

EL KYBALION, TRES INICIADOS

El Kybalion es el libro que contiene las claves maestras o leyes universales basadas en las enseñanzas del misterioso maestro Hermes Trismegisto. Su impacto es tan transcendental que hasta las doctrinas más antiguas de la India en la actualidad fueron influenciadas por estos principios herméticos o leyes de Hermes. La filosofía hermética fue resguardada por los estudiantes de Hermes desde la antigua Mesopotamia; quienes se vieron forzados a ocultar las enseñanzas de los principios universales sobre alquimia a causa de las persecuciones durante la edad media.
El Kybalion fue escrito por Los Tres Iniciados y contiene los pilares básicos de la “Alquimia Hermética”; cuyo significado real es de la transmutación de las fuerzas mentales; es decir; “ser capaz de realizar cambios a niveles de vibración mental.”
Estas enseñanzas que sentaron las bases fundamentales del conocimiento esotérico y fueron formuladas por Hermes; quien más tarde fue proclamado y reconocido como el “Maestro de Maestros”. Trismegisto significa “tres veces grande” y sus fieles seguidores lo adoraron como “el origen de la sabiduría.

https://www.tematika.com/el-kybalion

EL CONOCIMIENTO DE LOS SACERDOTES EGIPCIOS AL ALCANCE DE TODOS

TRANSMUTACIÓN MENTAL

«La mente (así como los metales y los elementos) puede ser transmutada, de estado a estado; de grado a grado; de condición a condición; de polo a polo; de vibración a vibración. La verdadera transmutación hermética es un arte mental.»

El Kybalion.

El ojo de Horus

Como hemos establecido, los hermetistas fueron los alquimistas, astrólogos y psicólogos originales, habiendo sido Hermes el fundador de estas escuelas de pensamiento. A partir de la astrología ha crecido la astronomía moderna; a partir de la alquimia ha crecido la química moderna; a partir de la psicología mística ha crecido la psicología moderna de las escuelas. Pero no debe suponerse que los antiguos eran ignorantes de aquello que las escuelas modernas suponen ser su propiedad exclusiva y especial. Los registros grabados en las piedras del antiguo Egipto muestran exclusivamente que los antiguos tenían un pleno conocimiento comprensivo de la astronomía, mostrando la misma edificación de las pirámides la conexión entre su diseño y el estudio de la ciencia astronómico. Ni ignoraban la química, pues los fragmentos de las antiguas escrituras muestran que estaban familiarizados con las propiedades químicas de las cosas; de hecho, las teorías antiguas concernientes a la física están siendo lentamente verificadas por los últimos descubrimientos de la ciencia moderna, principalmente los que se relacionan con la constitución de la materia. Ni debe suponerse que fueran ignorantes de los descubrimientos supuestamente modernos en psicología; al contrario, los egipcios estaban especialmente adiestrados en la ciencia de la psicología, particularmente en las ramas que las escuelas modernas ignoran, pero que, no obstante, están siendo puestas al descubierto bajo el nombre de «ciencia psíquica», lo que está dejando perplejos a los psicólogos de hoy en día, y haciéndoles reluctantes a admitir que «puede haber algo en ello después de todo». La verdad es que bajo la química, la astronomía y la psicología materiales (esto es, la psicología en su fase de «acción cerebral»), los antiguos poseían un conocimiento de astronomía trascendental llamado astrología; de química trascendental, llamado alquimia; de psicología trascendental, llamado psicología mística. Poseían el conocimiento interno, así corno el conocimiento externo, siendo poseído por los científicos modernos solamente el último. Entre las muchas ramas secretas del conocimiento poseídas por los hermetistas, estaba la conocida como la transmutación mental, que forma la materia de esta lección. «Transmutación» es un término usualmente empleado para designar el antiguo arte de la transmutación de los metales -particularmente de los metales bajos en oro-. La palabra «transmutar» significa «cambiar de una naturaleza, forma o sustancia a otra; transformar» (Webster). Y acordemente, «transmutación mental» significa el arte de cambiar y transformar estados, formas y condiciones mentales en otros. Así que podéis ver que la transmutación mental es el «arte de la química mental», si gustáis del término -una forma de psicología mística práctica. Pero esto significa mucho más de lo que parece en la superficie. La transmutación, la alquimia o la química, en el plano mental es lo bastante importante en sus efectos, con seguridad, y si el arte se detuviese habría aún ahí una de las más importantes ramas de estudio conocidas por el hombre. Pero éste es sólo el comienzo. ¡Veamos porqué! El primero de los siete principios herméticos es el principio de mentalismo, cuyo axioma es «EL TODO es mente; el universo es mental», que significa que la realidad subyacente del universo es mente; y el universo mismo es mental, esto es, «existente en la mente del TODO»-. Consideraremos este principio en lecciones sucesivas, pero veamos el efecto del principio si se asumiera que es verdadero. Si el universo es mental en su naturaleza, entonces la transrnutación mental debe ser el arte de CAMBIAR LAS CONDICIONES DEL UNIVERSO, a lo largo de las líneas de materia, fuerza y mente. Veis, por consiguiente, que la transmutación mental es realmente la «magia» de la que los antiguos escritores tenían tanto que decir en sus obras místicas, y sobre la que dieron tan pocas instrucciones prácticas. Si todo es mental, entonces el arte que le capacita a uno para transmutar condiciones mentales debe hacer al maestro el controlador de las condiciones materiales, así como de las ordinariamente llamadas «mentales». Como una cuestión de hecho, nadie sino los alquimistas mentales avanzados han sido capaces de alcanzar el grado de poder necesario para controlar las condiciones físicas más groseras, tales como el control de los elementos de la Naturaleza; la producción o cesación de tempestades; la producción y cesación de terremotos y otros grandes fenómenos físicos. Pero que tales hombres han existido, y existen hoy en día, es una cuestión de creencia sincera para todos los ocultistas avanzados de todas las escuelas. Que los maestros existen, y tienen estos poderes, lo aseguran los mejores instructores a sus estudiantes, habiendo tenido experiencias que les justifican en tales creencias y afirmaciones. Estos maestros no hacen exhibiciones públicas de sus poderes, sino que buscan la reclusión de las multitudes de gente, a fin de trabajar mejor su camino a lo largo del sendero de consecución. Mencionamos su existencia, en este punto, meramente para llamar vuestra atención hacia el hecho de que su poder es enteramente mental, y opera a lo largo de las líneas de la transmutación mental superior, bajo el principio hermético de mentalismo. «El universo es mental», El Kybalion. Pero los estudiantes y hermetistas de menor grado que los maestros -los iniciados e instructores- son capaces de trabajar libremente a lo largo del plano mental, en la transmutación mental. De hecho, todo lo que llamamos «fenómenos psíquicos», «influencia mental», «ciencia mental», «fenómenos del nuevo-pensamiento», etc., opera a lo largo de las mismas líneas generales, pues no hay sino un principio involucrado, no importa por qué nombre puedan ser llamados los fenómenos. El estudiante y practicante de la transmutación mental trabaja entre el plano mental, transmutando condiciones mentales, estados, etc., en otros, de acuerdo con diversas fórmulas, más o menos eficaces. Los diversos «tratamientos», «afirmaciones», «negaciones», etc., de las escuelas de ciencia mental no son sino fórmulas, a menudo bastante imperfectas y acientíficas, del arte hermético. La mayoría de los practicantes modernos son bastante ignorantes comparados con los antiguos maestros, pues carecen del conocimiento fundamental sobre el que está basado el trabajo. No sólo son cambiados o transmutados los estados mentales, etc., de uno mismo por los métodos herméticos; sino que también los estados de otros pueden, y son, constantemente transmutados del mismo modo, usualmente de modo inconsciente pero a menudo conscientemente, por algunos que entienden las leyes y principios en casos en los que la gente afectada no está informada de los principios de autoprotección. Y más que esto, como muchos estudiantes y practicantes de la moderna ciencia mental saben, toda condición material dependiente de las mentes de otra gente puede ser cambiada o transmutada de acuerdo con el deseo sincero, la voluntad y «tratamientos» de la persona que desea condiciones de vida cambiadas. El público está tan generalmente informado respecto a estas cosas en el presente, que no estimamos necesario mencionarlas en largura, siendo nuestro propósito en este punto meramente mostrar el principio y el arte herméticos que subyacen a todas estas diversas formas de práctica, buenas y malas, pues la fuerza puede ser usada en direcciones opuestas de acuerdo con los principios herméticos de polaridad. En este pequeño libro estableceremos los principios básicos de la transmutación mental, de modo que todos los que lo lean puedan captar los principios subyacentes, y poseer así la llave maestra que abrirá las muchas puertas del principio de polaridad. Procederemos a una consideración del primero de los siete principios herméticos -el principio de mentalismo-, en el que está explicada la verdad de que «EL TODO es mente; el universo es mental», en palabras de El Kybalion. Pedimos la atención estrecha, y el cuidadoso estudio de este gran principio, de parte de nuestros estudiantes, pues es realmente el principio básico de toda la filosofía hermética y del arte hermético de la transmutación mental.

PIENSE Y HÁGASE RICO

NAPOLEON HILL

Usa las Leyes de la Vida

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PIENSE Y HÁGASE RICO, NAPOLEON HILL

Un clásico para alcanzar la riqueza Tras más de veinte años investigando científicamente a los hombres más ricos de su época, Napoleon Hill aprendió el secreto de la riqueza del famoso industrial y escritor Andrew Carnegie. Carnegie no sólo llegó a ser multimillonario sino que hizo millonarios a una multitud de personas a las que enseñó su sabiduría. Piense y hágase rico es una obra diseñada a partir de una experiencia para conseguir el triunfo económico y personal de la humanidad entera. Gracias a este libro, la riqueza y la realización personal están al alcance de todas aquellas personas que lo deseen. No dejes el éxito en manos de unos pocos y lucha por tu trozo de pastel

Napoleón Hill (1883-1970) ha sido quizás el hombre más influyente en el área de logro personal de todo el tiempo.

Napoleón Hill nació pobre en 1883 en Virginia. A la edad de 10 años, su madre murió. Él se volvió un niño muy rebelde y odioso. Dos años después su padre volvió a casarse. Cuando Napoleón se encontró a su madrastra, le dijeron, \”Napoleón es el hombre más perverso que usted se puede encontrar.\” Su madre puso las manos en sus hombros y le dijo,\”no es un muchacho soez. Quizás es el muchacho más inteligente del mundo y simplemente no sabe qué hacer con su inteligencia.\” Esas palabras tuvieron un gran impacto en la vida de Napoleón. Luchando contra toda clase de grandes desventajas y presiones, dedicó más de 25 años de su vida a entrevistar a los grandes triunfadores e investigar sus carreras. ¿Su meta? Aislar y definir las razones por las cuales tantos fracasan y tan pocos alcanzan el éxito. Entrevisto a 500 millonarios que le revelaron el origen de su riqueza como Thomas Edison, Alexander Graham Bell, Henry Ford, Elmer Gates, Charles M. Schwab, Theodore Roosevelt, William Wrigley Jr., John Wanamaker, William Jennings Bryan, George Eastman, Woodrow Wilson, William H. Taft, John D. Rockefeller, F.W. Woolworth, Jennings Randolph entre otros. El resultado de su trabajo fue una filosofía de 17 principios basados en y estos hombres adquirían sus riquezas y construían sus imperios comerciales


LA FE

La repetición de la afirmación de órdenes a su subconsciente es el único método conocido del crecimiento voluntario de la emoción de la fe.

Piense y Hágase Rico
Napoleón Hill

LA MAGIA DE LA AUTOSUGESTIÓN

Los pensamientos combinados con cualquiera de las emociones constituyen una fuerza «magnética» que atrae otros pensamientos similares o relacionados.

Piense y Hágase Rico
Napoleón Hill

FRAGMENTO

UNA LECCIÓN DE PERSEVERANCIA DE CINCUENTA CENTAVOS

PIENSE Y HÁGASE RICO
NAPOLEÓN HILL

Poco después de que Darby se doctorarse en la «Universidad de los Golpes Fuertes», y decidiera aprovechar su experiencia en el asunto de la mina de oro, tuvo la buena fortuna de estar presente en una ocasión que le demostró que «No» no necesariamente significa “no”. Una tarde ayudaba a su tío a moler trigo en un viejo molino. Éste dirigía una granja grande, donde vivían cierto número de granjeros arrendatarios de color. La puerta se abrió silenciosamente, y una niña, hija de uno de los arrendatarios, entró y se situó junto a la puerta. El tío levantó la vista, miró a la niña y gritó con aspereza:
-¿Qué quieres?
-Mi mamá dice que le mande cincuenta centavos -respondió, sumisa, la niña.
-Ni hablar -replicó el tío-, y ahora vete a tu casa.
-Sí, señor -dijo la niña, pero no se movió.
El tío siguió con su trabajo, tan ocupado que no prestó atención a la niña y no se dio cuenta de que no se había marchado. Cuando volvió a levantar la mirada y la vio allí parada, gritó:

– ¡He dicho que te vayas a tu casa! Ahora, márchate o te daré una paliza.
-Sí, señor -dijo la niña, pero siguió inmóvil.
El tío dejó caer un saco de grano que estaba por echar en la tolva del molino, cogió una duela de barril y empezó a acercarse a la niña con una expresión en su rostro que indicaba problemas.
Darby contuvo el aliento. Estaba seguro de hallarse a punto de presenciar una agresión. Sabía que su tío tenía un temperamento feroz.
Cuando su tío llegó donde estaba la niña, ella dio un rápido paso al frente, le miró a los ojos, y gritó con todas sus fuerzas:

– ¡Mi mamá necesita esos cincuenta centavos! El tío se detuvo, la miró unos instantes, y luego dejó lentamente la duela de barril a un lado, se metió la mano en el bolsillo, sacó medio dólar y se lo dio a la niña. Ella cogió el dinero y se encaminó despacio hacia la puerta, sin quitar los ojos del
hombre al que acababa de vencer.

Después de que la niña se hubo marchado, el tío se sentó en una caja y permaneció mirando por la ventana durante más de diez minutos. Estabareflexionando, sorprendido, sobre la derrota que acababa de sufrir.
Darby también se hallaba pensativo. Ésa era la primera vez en su vida que había visto a una criatura de color dominar a un blanco adulto. ¿Cómo lo había hecho? ¿Qué le había ocurrido a su tío para que perdiera su ferocidad y se volviera tan dócil como un cordero? ¿Qué extraño poder había empleado esa niña para hacerse dueña de la situación? Estas y otras preguntas similares destellaban en la mente de Darby, pero no halló lasrespuestas hasta muchos años después, cuando me relató la historia.
Curiosamente, el relato de esa inusual experiencia la escuché en el viejo molino; el mismo sitio donde su tío recibió esa lección.

El caso Lusitania

NADIE VIO MATRIX, WALTER GRAZIANO

El terrorismo, como arma propagandística de potencias militares, financiada e ideada por las mismas, no es un fenómeno nuevo. Veamos: desde 1909 (al menos), políticos y banqueros de Europa y los Estados Unidos venían preparando el caldo de cultivo para unaconflagración mundial. El propio cambio en el sistema energético del mundo, del carbón —abundante en el Reino Unido— al petróleo —concentrado en algunas zonas alejadas de Gran Bretaña—23 así ayudaba a determinarlo. Otro elemento que paradójicamente conducía a la guerra era el propio progreso: la irrupción del ferrocarril como principal fuente de transporte de mercancías amenazaba a Gran Bretaña —que tenía un gran predominio en los mares—, con la generación en el largo plazo de un fuerte vínculo capaz de unir política y económicamente a las naciones de Europa Continental, lo que iba directamente contra los intereses de predominio de los ingleses.

Entonces los ingleses eran los principales interesados en la generación y estallido de la Primera Guerra Mundial. El conflicto estalló cuando en 1914 el terrorista Gavrilo Princip, miembro de la sociedad secreta «Mano Negra» de Serbia, asesinó al heredero del trono austríaco Francisco Ferdinando en Sarajevo. La «Mano Negra» era una de las entidades que Giuseppe Mazzini, jefe de la masonería europea en el siglo XIX, había ayudado a fundar en cada una de las naciones que conformaban el mapa europeo de aquella época. Pero la «Mano Negra» no era un ente autónomo, sino que dependía de la inteligencia serbia. Sin embargo, la misma era, a su vez, una especie de satélite de la policía del zar Nicolás II, la Okhrana.

Pero lo que hay que tener muy en cuenta es que los servicios secretos británicos habían infiltrado a la Okhrana desde hacía tiempo. Éste es un claro ejemplo de que muchas veces los terroristas fanáticos son usados, y quienes los usan pueden llegar a ser, a su vez, usados. Ahora bien, a su vez, sus actos en última instancia dependen de intereses totalmente contrarios a los que creen servir. Ocurre que Gran Bretaña venía buscando la guerra con Alemania debido además de la causa antes mencionada, a que el país germano venía industrializándose a un ritmo muy superior al que se expandía la economía inglesa. Esa tasa de expansión podía seguir en el futuro siendo muy superior por los excelentes lazos del kaiser Guillermo II con el Imperio Otomano. Más aún, Alemania planeaba construir el ferrocarril Berlín-Bagdad, lo que le garantizaría el abastecimiento de petróleo sin problemas, combustible que ya en aquella época se entreveía como reemplazo del carbón. Alemania tenía relaciones amistosas con Austria, Hungría y Bulgaria, lo que le garantizaba el fácil acceso al petróleo de los otomanos, que ocupaban el territorio de las actuales Arabia Saudita, Irak y Kuwait. Se trataba de un estado de cosas inaceptable para Inglaterra, que no tenía otro acceso al petróleo que las importaciones desde los Estados Unidos y México. Y para peor, los Estados Unidos comenzaban a rivalizar con su ex corona.

Los ingleses necesitaban una guerra por motivos de corto plazo contra los alemanes, y la pudieron propiciar merced a ese atentado terrorista de una sociedad secreta. Obviamente, los terroristas en el fondo estaban sirviendo intereses muy diferentes de los que creían cuando asesinaron al heredero austríaco. Pero el real enemigo de los ingleses era el imperio ruso del zar Nicolás II, de orden nacionalista, que impedía una radicación monopólica de las petroleras» y demás empresas extranjeras, sobre todo las inglesas y norteamericanas. La «sabiduría inglesa» hizo dividir entonces a sus enemigos en dos bandos que lucharon entre sí, aliándose ellos mismos con el más peligroso de largo plazo (el zarismo ruso), pero socavándolo internamente durante todo el conflicto de la Primera Guerra Mundial, haciéndolo así caer, antes de su final. Como bien lo dice el adagio popular, los ingleses y norteamericanos «mataron dos pájaros de un tiro» en esa contienda bélica. Pero el terrorismo durante la Primera Guerra Mundial no acaba allí: la posición estadounidense era de absoluta neutralidad al comienzo de esa guerra, y el presidente Woodrow Wilson había llegado en 1912 al poder gracias a que había prometido no ingresar en la guerra que era evidente que en poco tiempo más iba a producirse en Europa. La principal promesa de Wilson fue ésa, y sólo durante un corto tiempo estuvo dispuesto a cumplirla, dado que su especie de alter ego, el coronel (o mejor dicho «colonel») House estaba negociando con Inglaterra en secreto el ingreso de los Estados Unidos a favor del bando aliado. El ingreso de los Estados Unidos fue facilitado por el hecho de que al frente del almirantazgo británico fue nombrado Winston Churchill y como secretario de Marina norteamericano estaba Franklin D. Roosevelt. Ambos futuros líderes, y ambos prominentes miembros de sociedades secretas, veían sin decirlo —igual que Wilson— con beneplácito el ingreso de los norteamericanos a la guerra mundial a favor del bando inglés. Lo que no tenían era un pretexto. No les fue difícil crearlo. Ocurre que una buena parte de la guerra se desarrollaba en los mares donde el predominio inglés era evidente: había dos buques ingleses por cada embarcación alemana. Ese predominio inglés había llevado a una especie de «bloqueo naval» a Alemania. O sea, a Alemania le costaba aprovisionarse no sólo de material bélico, sino tambien de víveres para su población civil porque la marina dirigida por Churchill bloqueaba sus puertos. Ello llevó a una guerra marina sin cuartel en la que Alemania amenazó con destruir cualquier buque que llevara la bandera inglesa en el mástil, por considerarlo enemigo. Era un problema sólo relativo para la armada inglesa, dado que a finales de 1914 el espionaje inglés había descifrado el código secreto naval alemán, con lo que sabía con bastante exactitud la ubicación de sus embarcaciones y submarinos. Fue precisamente entre 1914 y 1915 que la relación entre Roosevelt y Churchill se estrechó al punto de que la Armada norteamericana le cedió a la inglesa el buque Lusitania, apto tanto para el transporte de pasajeros como para el de carga. La Marina alemana se enteró del hecho, y dado que se trataba del transatlántico más importante de la época, se encargó de sacar avisos en 50 diarios norteamericanos advirtiendo a la población acerca de los altos riesgos de cruzar el Atlántico en el Lusitania debido al estado de guerra total en los mares entre Inglaterra y Alemania. Aun así, en 1915 el navío partió hacia las costas británicas, donde estaba planeado que un destructor inglés, el Juno, lo escoltara a la costa. A raíz de directas instrucciones de lord Winston Churchill el Lusitania fue dejado sin escolta alguna, y tampoco fue avisado de la cercanía de tres embarcaciones de guerra alemanas, de las cuales la Marina inglesa conocía que estaban en las inmediaciones.

De esta manera, el Lusitania fue impactado por un misil alemán, tras lo cual se hundió rápidamente al explotar la carga de explosivos que llevaba en sus bodegas para proveer a las tropas inglesas.

El hecho, vastamente publicitado en Norteamérica como un frío acto terrorista ejecutado contra una nación neutral como los Estados Unidos, sin embargo no fue suficiente para dar un vuelco en la antibelicista población norteamericana. A raíz de ello el presidente Wilson debió continuar demagógicamente con su discurso contra la entrada del país en la guerra durante todo 1916, año en que fue reelegido. Sólo a comienzos de 1917, una vez pasadas las elecciones, usó convenientemente el hundimiento del Lusitania, junto a otros acontecimientos, para justificar su ingreso del lado inglés. Wilson tenía más motivos para ello, sobre todo, su deseo desmedido de generar una especie de «gobierno mundial» llevado a cabo a través de la Sociedad de las Naciones (o Liga de las Naciones) en la que basaba una buena parte de sus formidables ambiciones personales, que muchos adjudican a desvaríos. Sin embargo, el Senado norteamericano no ratificó el ingreso del país a esa especie de «gobierno mundial», con lo que todos los esfuerzos de Wilson fueron en vano. Es curioso, pero si el presidente norteamericano hubiera sabido que su proyecto megalomaníaco iba a ser boicoteado por el propio Senado, con apoyo de las masas que no querían «gobierno mundial» alguno, es probable que no hubiera maniobrado en secreto como lo hizo y que los Estados Unidos no hubieran ingresado en la guerra, dado que si no se hubiera fabricado esa «trampa terrorista» habría sido mucho más difícil el ingreso a la guerra al contar con menos justificativos. En buena medida el país ingresó en aquella guerra porque la elite supo explotar los desmedidos deseos de grandeza de Woodrow Wilson, quien era utilizado por funcionarios de menor jerarquía formal, muchas veces también miembros de sociedades secretas como Roosevelt, que tenían otras motivaciones.

En el hundimiento del Lusitania murieron más de 1.200 personas, casi todas ellas civiles. Vemos entonces que ya desde comienzos del siglo XX el gobierno norteamericano estaba dispuesto a dejar morir miles de sus propios ciudadanos a fin de justificar objetivos claramente políticos como el ingreso a una guerra sin motivo. Prácticamente lo mismo ocurrió en lo que fue su entrada en la Segunda Guerra Mundial. Curiosamente, los mismos personajes, Roosevelt y Churchill, ocuparían a finales de la década de 1930 y principios de la de 1940 los máximos puestos de gobierno en sus respectivas naciones.


https://es.m.wikipedia.org/wiki/RMS_Lusitania

Pearl Harbour

NADIE VIO MATRIX,

WALTER GRAZIANO

La Segunda Guerra Mundial parecía haber llegado a su final en 1941, cuando Hitler obtuvo la rendición francesa, y, transitoriamente, Gran Bretaña se quedó como su única enemiga. Churchill y Roosevelt deseaban el ingreso de lEstados Unidos en la guerra, pero no poseían justificativo alguno. Además, la población norteamericana estaba en contra y ya desde 1936 Roosevelt exhibía como estandarte de campaña electoral —en un calco de la actitud del presidente Wilson en 1912 y 1916— su total oposición al ingreso norteamericano en la Segunda Guerra Mundial. Se necesitaba otro Lusitania entonces para poder declarar la guerra al eje Berlín-Roma-Tokyo, que por un tratado tripartito se comprometía a considerar enemigo común a cualquier nación que atacara al menos una de las tres. Hitler no cayó en la trampa que hábilmente había tejido Roosevelt para que la Armada alemana hundiera un buque estadounidense cerca de las aguas de Islandia, pero los máximos esfuerzos del presidente norteamericano para que el Eje atacara a los Estados Unidos y matara unos cuantos miles de ciudadanos inocentes rindió frutos con Japón. El gobierno de ese país toleraba la ayuda norteamericana al general chino nacionalista Chiang Kaishek, quien estaba en guerra contra Japón, dado que sabían de la peligrosidad del ingreso de los norteamericanos en la guerra, pues podrían dar vuelta la relación de fuerzas, y asegurar, tal como ocurrió, el triunfo aliado.

Roosevelt tuvo entonces que redoblar esfuerzos: trasladó parte de la flota del Pacífico, que estaba segura en la costa oeste norteamericana, a la bahía de Pearl Harbour en Hawai, mucho más cerca de Japón. Los nipones soportaron la provocación, por lo que los esfuerzos de Roosevelt por lograr que lo atacaran tuvieron que redoblarse aún más. El presidente norteamericano ordenó entonces que algunas naves de guerra estadounidenses ingresaran en aguas muy próximas al Mar del Japón, lo que constituía un incuestionable acto de provocación. Sin embargo, tampoco esa vez los japoneses cambiaron su actitud. Si bien las relaciones entre los dos países eran muy tensas, no había motivo para el ingreso de los Estados Unidos en la guerra. Ya antes Roosevelt había sugerido a la Armada realizar un bloqueo comercial al Japón, cosa que en un principio no logró por la resistencia del almirantazgo. ¿Qué hizo entonces? Algo sencillo: ordenar la aplicación de un embargo petrolero y luego uno comercial total contra Japón. Como ese país no producía petróleo, rápidamente la situación se tornó insostenible. Ocurre que la economía moderna no funciona sin petróleo, y mucho menos en tiempos de guerra: ni los ejércitos ni las naves pueden moverse sin petróleo. El estrangulamiento energético al que había sido sometido Japón no tenía, en el mediano plazo, otra solución que la declaración de guerra, que llegó a Washington muchas horas antes del ataque a Pearl Harbour, del cual Roosevelt estaba también al tanto por fuentes diplomáticas.


Nada hizo el presidente para evitar o al menos demorar el ataque japonés. Todo lo contrario, su intención había sido provocarlo. De esta manera, los buques estadounidenses más modernos fueron retirados de Hawai, y sólo se dejó una treintena de naves muy antiguas o averiadas y sus respectivas tripulaciones. En otro oscuro acto de traición a su propio país por parte del gobierno norteamericano, el comandante de la flota estadounidense en Pearl Harbour ni siquiera fue notificado por Roosevelt de que en solo cuestión de horas sería atacado por la aviación nipona, por lo que nada pudo prepararse adecuadamente y las bajas fueron muy fuertes cuando finalmente se produjo el ataque el 7 de diciembre de 1941: más de 2.000 norteamericanos murieron. En cuestión de días Roosevelt obtuvo el consenso interno que necesitaba para entrar en la guerra, y tras unas
pocas semanas hubo acuerdo del Congreso para el inicio de las operaciones bélicas
contra el eje Berlín-Roma-Tokyo.

A la población norteamericana se le ocultó prolijamente toda esta información. Los medios de prensa, que ya desde mucho tiempo atrás eran los más importantes del mundo, nada dijeron al respecto. Sólo en los años cincuenta y sesenta comenzó a salir a flote la información, en forma fragmentada. La historia solamente fue contada tal como fue en libros alternativos o minoritarios de historia.

Cada acto de traición del propio Roosevelt que se descubría seguía siendo minimizado u ocultado por la propia prensa, que intentaba seguir manteniendo la verdad amordazada.

Como se ve, los ataques “terroristas” actuales tienen precedentes en actitudes mucho más antiguas de los propios gobiernos norteamericanos, que buscaban que su país fuera atacado a fin de encontrar un justificativo interno para emprender campañas bélicas con objetivos económicos favorables a su elite empresarial. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que hay una variante en los grandes ataques terroristas de este nuevo milenio con respecto a los hechos relacionados con el Lusitania y Pearl Harbour. En la actualidad se ha dejado de guardar las mínimas apariencias, y da toda la impresión de que ya ni siquiera se busca un ataque enemigo para justificar la guerra. Ahora, directamente se manufactura, se crea de la nada al enemigo, como casi seguro ocurrió con Al Qaeda. Se trata de un enemigo “sintético”, artificial, fabricado internamente. Evidentemente, los pensamientos de Leo Strauss han calado muy hondo en la elite norteamericana que realmente maneja el poder, y que usa a personajes del estilo de Bush y Clinton como marionetas. De todas maneras, Strauss no hizo otra cosa que dar un marco intelectual a una línea de pensamiento que calzaba como anillo al dedo a lo que ingleses y norteamericanos venían haciendo durante muchos años, como lo demuestran los ataques contra el Lusitania y Pearl Harbour. Ya desde muchísimo tiempo atrás, las mismas estratagemas se empleaban contra enemigos menos sintéticos y másreales.Veremos ahora cómo hace más de dos siglos una de las revoluciones más conocidas del mundo era,cuidadosamente planeada y cómo, cuando algo salía mal, se intentaba maniobrar para ajustar el desarrollo de los acontecimientos a los fines deseados por la elite anglosajona. Nuestro último ejemplo será la llamada “Revolución Francesa”, una de cuyas peores etapas aún hoy se llama “el Gran Terror”.